jueves, 29 de mayo de 2014

EL PODER DE LA INTENCIÓN POSITIVA


"La intención positiva" nace de la PNL, y es para mí uno de los postulados quizás más revelador y transformador. 

Este postulado dice: "Todos los comportamientos tienen siempre una intención positiva" pero que significa esto exactamente?.

En todos nuestros comportamientos, pensamientos y también creencias, hay un propósito o una intención positiva detrás (protegerse, reconocimiento, seguridad, tranquilidad, etc.) y eso es lo que realmente nos mueve a comportarnos de determinada manera. Cuando somos conscientes de ello, podemos cambiarlo, buscando alternativas para satisfacer ese propósito o necesidad. 

Puede que nos cueste a veces entender el comportamiento de los demás, y nos preguntemos ¿Porque lo ha hecho?, ¿Porque me a dicho esto?, o Porque se comporta sí conmigo?

Si queremos comprenderlo solamente desde nuestra percepción, lo intentamos entender desde nuestras creencias y criterios, y nos quedamos sumergidos en la incompresión del hecho, ya que no compartimos los mismos mapas y creencias. Ante esto, podríamos llegar a etiquetar a esa persona, lo cual afectaría a su identidad, y ésta debe preservarse simpre por encima de todo puesto que en ella reside su autoestima, es decir, aplicarnos el "nunca discutiré sobre lo que tu eres, sino sobre lo que tu haces".

Lo más razonable es olvidarnos del comportamiento en sí, e ir a buscar que hay detrás de él, y preguntarnos que intención positiva lo sustenta, y que es lo que realmente intenta cubrir.   

Cuando somos capaces de entender en el otro qué le mueve a comportarse de una determinada manera, separando la identidad del comportamiento, esto nos propociona observar desde el no juicio, amplifica la visión de conjunto, y nos dota de flexibilidad. 

La flexibilidad nos otorga la libertad de pensamiento de no emitir ningún juicio hacia el otro, porque todos nosotros vemos la realidad de forma subjetiva, dando paso a opinar libremente, siempre y cuando esta libertad de opinión sea respetuosa para el otro y para el sistema al que pertenece, y admitiendo y respetando que ante un mismo hecho, las dos posturas son igual de válidas.






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LA ACTITUD Y LOS VALORES DEL COACH



La actitud de un coach es transmitir confianza, emocionar, contagiar entusiasmo, positivismo, incentivar la proactividad ante los retos, hacer nacer la ilusión para accionar, y el accionar con ilusión, empoderar y dar lo mejor de él mismo con pasión para sacar lo mejor del cliente.

Es tan importante la actitud del coach, como la del cliente, para que la relación de coaching funcione, ya que en definitiva es nuestra actitud, la que determina nuestro estado y conformará nuestra disposición a desarrollar todo nuestro potencial.

La actitud del cliente es fundamental para la consecución del objetivo, puesto que él es el responsable de llevar a cabo los compromisos a los que se ha comprometido en el tiempo acordado para alcanzar las metas.

Los aspectos esenciales a parte de los mencionados que forman la base de la actitud del coach son:

1.- El vacío: El coach acoge a la persona plenamente, sin ideas preconcebidas, sin juzgar hechos o palabras, sino desde la comprensión del cliente, la empatía y el no juicio.

2.- Presencia y escucha. Estar presente, es estar con atención plena dirigida al cliente, escucharle para saber y comprender que necesita, y entender desde donde le habla, desde que posición y contexto.

3.- La confianza: Es un valor primordial en una relación de coaching, puesto que si no hay confianza el proceso no puede continuar. La confianza es bidireccional, el coach ha de poder expresar impresiones, feedback, y a su vez, el cliente debe sentir la misma confianza hacia el coach, pues todo proceso se desarrolla bajo estricta confidencialidad.

4.- La integridad y honestidad del coach para saber mostrarse firme y no dejarse influir por circunstancias, hechos o peticiones que se puedan producir, que considere que no respeta sus valores más profundos.

5.- El respeto a la persona de su cliente, a su pensamiento, y a su intimidad, dándole el espacio que necesita para que pueda "ser”, crecer, descubrirse y sentirse realizado.

6.- La escucha: pues escuchar es también “ser” en el otro, y conlleva un saber acoger con calidez para que el cliente se sienta reconfortado.

Pero la que mejor representa la actitud de un coach es la aceptación de su cliente desde la igualdad y la sencillez, es decir estar presente en ausencia de ego, en una relación que fluye de ser humano a ser humano.